Patologías

Peligrosidad del amianto

Una de las características del amianto es que los haces que lo componen pueden separarse con facilidad en fibras cada vez más finas, hasta llegar a formar fibrillas de tamaños microscópicos, no observables a simple vista. Estas fibras pueden permanecer suspendidas en el aire durante un largo periodo de tiempo y cuando se inhalan, se van almacenando en el pulmón, produciendo patologías diversas.

 

Debida a su gran durabilidad y bajo coste, el amianto ha sido empleado durante décadas en la manufacturación de múltiples productos, atendidas sus propiedades aislantes, mecánicas, químicas y térmicas.

 

A finales del siglo XX, los organismos médicos internacionales determinaron que los productos relacionados con el asbesto/amianto provocaban cáncer con una elevada mortalidad y por ello, desde hace décadas, se ha prohibido su uso en todos los países desarrollados, aunque se continúa utilizando en algunos países en vías de desarrollo.

Efectos sobre la salud

Los riesgos derivados del amianto están producidos por la inhalación de las fibras de amianto, siendo las de menor tamaño las que alcanzan las vías aéreas inferiores. La longitud y configuración de las fibras (pequeño tamaño y forma larga y delgada) influye en su capacidad de penetración en las vías respiratorias, ya que pueden permanecer en suspensión en el aire durante mucho tiempo y por lo tanto poder ser respiradas.

Una vez dentro de los pulmones, los mecanismos de defensa del organismo tratan de descomponerlas y expulsarlas, siendo muchas las fibras de amianto que consiguen quedarse en el cuerpo y permanecer en él durante mucho tiempo.

Las enfermedades profesionales por exposición al amianto pueden catalogarse como sigue:

ASBESTOSIS

La asbestosis es una inflamación crónica del pulmón que se produce como consecuencia de haber inhalado fibras de amianto durante un largo periodo.

 

La inhalación de fibras de asbesto puede producir formación de tejido cicatricial (fibrosis) en el interior del pulmón. El tejido pulmonar cicatrizado no se expande ni se contrae de forma normal y tampoco puede efectuar el intercambio gaseoso. Se trata de una fibrosis de instauración lenta y progresiva.

 

Los síntomas de esta enfermedad aparecerán transcurridos entre 20 y 40 años desde la inicial exposición al amianto. El primer síntoma de la asbestosis es la limitación en la respiración que se acompaña de disnea.

 

La gente que sufre asbestosis tiene un riesgo elevado de sufrir mesotelioma y otros cánceres del pulmón relacionados con la exposición al amianto. No hay cura para la asbestosis, pero si hay tratamientos para aliviar los síntomas de la enfermedad, como son la terapia de oxígeno, inhaladores por aerosol y eliminar el líquido pleural de la cavidad pectoral.

AFECCIONES FIBROSANTES DE LA PLEURA (FIBROSIS PLEURAL DIFUSA)

Esta patología es más grave que las anteriormente descritas, pues resulta más incapacitante para la persona. Implica una reducción de la función respiratoria, traducida en fatiga, que podría dar lugar al fallecimiento dell paciente, al comportarse en estos casos la pleura enferma, “como una auténtica coraza”, que impide la expansión de los pulmones que se ven “atrapados” por ella.

AFECCIÓN FIBROSANTE DEL PERICARDIO (FIBROSIS PERICÁRDICA)

Es un engrosamiento del pericardio producido por amianto. Puede ser asintomática o conducir a fallo cardíaco, cuando la rigidez de la membrana lesionada, impide que el corazón subyacente se contraiga con normalidad. posible. 

NEOPLASIA MALIGNA (CÁNCER) DE BRONQUIO Y PULMÓN

El cáncer de pulmón es un tumor maligno que invade y obstruye los conductos de aire de los pulmones.

 

El fumar cigarrillos incrementa muchísimo la probabilidad de que una persona desarrolle cáncer de pulmón como resultado de la exposición al asbesto.

 

Los síntomas más comunes de cáncer de pulmón son tos, jadeo y respiración forzada. Otros síntomas de cáncer de pulmón incluyen la falta de aire, dolor persistente de pecho, carraspera y anemia, así como pérdida de peso, fiebre, escalofrío y sudor nocturno. Las personas que desarrollan estos síntomas no necesariamente tienen cáncer de pulmón, pero deberían solicitar el consejo de un médico. El que una persona expuesta al amianto desarrolle cáncer de pulmón, dependerá no sólo de la acumulación de exposición, sino del riesgo que la persona tenga de desarrollarlo.

 

El amianto también se ha asociado al cáncer de laringe. Algunos estudios sugieren que la exposición al amianto aumenta el riesgo de sufrir cáncer de estómago y cáncer colorrectal.

MESOTELIOMA PLEURAL Y PERITONEAL

El mesotelioma es el cáncer de las membranas que recubren los órganos internos de la cavidad abdominal y pectoral.

 

Se estima que en aproximadamente el 80% de los mesoteliomas que se diagnostican se constata exposición al amianto en los enfermos afectados. Por tanto, se trata de un cáncer asociado al amianto.

 

A veces el proceso tumoral ocurre tras exposiciones bajas o intermitentes, no conociéndose la dosis mínima que lo puede ocasionar. Al contrario que ocurre con la asbestosis, que se desarrolla transcurridos periodos prolongados de exposición, los casos de mesotelioma puede ocurrir tras un solo mes de exposición o incluso como consecuencia de una única exposición al amianto.

 

El mesotelioma tiene un periodo de latencia de 20 a 40 años y cuando se manifiestan los síntomas, el cáncer ya se ha extendido a otras partes del cuerpo.

 

Aunque existen tratamientos que alivian los síntomas, actualmente no hay cura posible.

CÁNCER DE LARINGE

La última actualización del listado de enfermedades profesionales, incorpora el cáncer de laringe por inhalación de polvo de amianto como enfermedad profesional.

Prueba de sangre