¿Qué es el AMIANTO?

 

Con el nombre genérico de asbestos,  palabra que significa "inextinguible" o "incombustible", se conoce a un conjunto de silicatos de magnesio hidratados y otras sustancias minerales que se distinguen por su textura laminar y fibrosa más o menos flexible, que eventualmente pueden ser hilados y posteriormente tejidos, cuyos colores más frecuentes son blanco, gris o con tonos verdosos, azulados o amarillentos. Se suelen presentar de 3 formas diferentes: con fibras cruzadas, fibras paralelas o en masas de fibra.

 

Se trata de un producto de gran durabilidad y bajo coste.

 

Es incombustible, inerte a la acción de los ácidos, flexible y mal conductor de calor y la electricidad. Es por ello, que prácticamente se ha usado en todos los sectores productivos:

 

  • En la Industria: como aislante térmico, acústico y eléctrico, forrando tuberias, en juntas, cartón y papel, como material ignífugo, etc. En la Industria textil, en tejidos, cordones e hilados (por ejemplo: en mangueras, guantes, cortinas, trajes, etc).

  • En la Construcción: en tejados, depósitos de agua, calefacciones, aire acondicionado, canalones, pavimentos, revestimientos, pinturas, sellantes, etc.

  • En el sector del Automóvil, Naval y Ferroviario: en la fabricación y mantenimiento.

  • En la fabricación de materiales de Fibrocemento (por ejemplo: Uralita y otros fabricantes).

 

Actualmente se explotan como asbestos siete minerales diferentes para su empleo en la industria. La mayor parte del asbesto comercial (98%) es un mineral blanco denominado crisotilo. De los otros seis minerales (amosita, crocidolita, antofilita, tremolita, actinolita y ferroactinolita), sólo los 2 primeros tienen relevancia a escala mundial.

 

La producción mundial de asbestos es de millones de toneladas al año, con una marcada tendencia a la reducción a largo plazo. Los principales productores del mundo son Rusia, Canadá y Sudáfrica. Italia y Grecia son los únicos productores de la Unión Europea.

 

 
Historia del amianto

 

La historia escrita del asbesto data del año 300 a.c. ("De las piedras", obra clásica escrita por un discípulo de Aristóteles). Posteriormente, el geógrafo Estrabón, localiza en el siglo I el primer yacimiento de asbesto (isla de Eubea en el mar Egeo) que se explota para fabricar prendas ignífugas. Desde entonces, varios autores han hablado de los primero pañuelos reutilizables que se blanqueaban al fuego, o de las llamas perennes que iluminaban la Acrópolis que brotaban de lámparas con mechas de asbestos impregnadas en aceite, o del empleo de asbestos en los sudarios en la incineración de cadáveres.

 

Los siglos XVII y XVIII vieron un importante aumento del interés científico por el asbesto. Los usos económicos de este material se ampliaron enormemente y en 1820, Giovanni Aldini diseña trajes de amianto para bomberos, lo que se considera su primera explotación comercial. En 1828 se inscribe la primera patente en EEUU sobre el uso de asbesto como aislamiento en máquinas de vapor. Hacía 1860 el uso de asbesto llega a un máximo al entrar como elemento de seguridad imprescindible contra los incendios en edificios, mezclado con alquitrán para techar, en paneles ignífugos en teatros, etc. Termina el siglo utilizándose en cajas de caudales, en lubricantes de rodamientos, en forros de calderas, como aislante de cables eléctricos y filtrado de jugos.

 

El siglo XX inauguró el empleo en la construcción, de las mezclas de asbesto-cemento y vio una extraordinaria diversificación de los usos del asbesto (tejas, paneles para paredes y tejados, molduras, barcos con planchas de asbesto, mezclas de plástico y asbesto en botones, teléfonos y cuadros eléctricos, zapatas de frenos de automóviles, etc.). La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) significó un considerable aumento del consumo de asbesto en maquinaria bélica (trajes ignífugos, bengalas de paracaidas, motores de buques y torpedos y ropa quirúrgica) y la reconstrucción posterior provocó el último gran impulso a su comercio y empleo (revestimientos de amianto pulverizados sobre estructuras de acero en edifícios, sacas de correo ignífugas, purificación de zumos de fruta, vinos y azúcares, hilo de sutura en cirugía, pasta de dientes, etc.). En 1973 el consumo de asbesto en EEUU alcanzó su máximo histórico con un millón de toneladas anuales.

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